pamplona. Pintura, escultura, dibujo, poesía, fotografía e instalación son algunos de los lenguajes -tan diversos como las manos que los firman- mediante los cuales se expresa el arte contra la violencia y en favor de un nuevo proceso de paz en el conflicto vasco en la Casa de Cultura de Huarte. Hasta el 20 de junio, este espacio acoge la exposición Mensajes para el diálogo, impulsada por el colectivo Artamugarriak dentro del II Encuentro de Arte y Paz que celebra en la localidad navarra.
Más de treinta participantes, entre artistas, escritores y colectivos antimilitaristas y en favor de la paz, se expresa libremente en la muestra. Cada uno a su manera, aporta una visión de la barbarie que generan el individualismo y las guerras, y al mismo tiempo abre una vía a la esperanza de que otro mundo sería posible, eso sí, si todo -o casi todo- cambiase. Entre las cerca de 36 obras, las hay que gritan el horror de la violencia, otras reflexionan e invitan a reflexionar, a ser ovejas negras y no borregos; ironizan, arrancan una sonrisa o vuelven serio el rostro que las mira. Y todas juntas componen un hermoso canto a la paz y a la diversidad -la primera estaría más cerca si respetásemos la segunda-.

Desde las instrucciones para montar una silla para el diálogo en caso de situación de emergencia, hasta un guante de boxeo realizado en bronce que no se sabe si tiende la mano abierta o el puño cerrado, pasando por una escultura realizada con balas de acero, dibujos que equiparan a Bush con Bin Laden, o esculturas en madera que hablan de libertad y de no olvidar el pasado que fue peor para que no se repita, las obras se alternan con textos a modo de ensayos o poemas, y junto a un recorte de prensa que rescata un momento memorable que habla de diálogo y de paz: el abrazo entre Oteiza y Chillida 32 años después de la discordia. Entre los participantes, se alterna la presencia de artistas profesionales y otros aficionados, con la de miembros de colectivos que trabajan en favor de la paz y que han querido sumarse a la iniciativa. “La respuesta es de valorar, porque en estos tiempos en que vivimos, hablar de ciertos temas como la violencia o el proceso de paz es un tanto peliagudo. O simplemente difícil, porque está tan presente en los medios que eso mismo provoca cansancio, aburrimiento entre la gente”, cuenta Iñaki Arzoz, artista participante y miembro de la dinámica Artamugarriak en favor de un nuevo proceso de paz.
La exposición Mensajes para el diálogo deja claro que hay una voluntad popular de que las cosas cambien, de que mejoren. El primer paso es decirlo con la belleza y la imaginación. Ojalá se diera un segundo paso. Pero ese ya no depende de los artistas.
Extraído de Noticias de Navarra
LB




