Artitud


La piel de papel de las ciudades
Abril 23, 2008, 11:02 pm
Archivado en: Acciones, Colectivos | Etiquetas: , ,

Los soportes parietales urbanos destinados a la publicidad de segunda fila y promocional y su frenético deterioro y reconstrucción suponen un punto de partida para la reflexión sobre la configuración de la iconosfera y el uso que de ella hacen transeúntes y artistas.

Un fenómeno social.

Las paredes medianeras, los muros y retazos de las ciudades que sirven de soporte a los carteles publicitarios juegan un papel esencial en la configuración de la iconosfera urbana. En un proceso colectivo y a un ritmo frenético, estos espacios se van cubriendo de una piel de cartel sobre cartel que, adherida a la pared hasta que su peso lo impide, constituye un documento en estratos de la geografía de las ciudades.

La naturaleza de las imágenes que se almacenan en estos “yacimientos de carteles parietales urbanos” no es únicamente comercial. Junto a las promociones de productos culturales encontramos anuncios personales de mascotas perdidas o venta de pisos, propaganda política de todos los colores y la deconstrucción de todo ello en una nueva imagen totalizadora de papel pegado. La promiscuidad de lo contradictorio y el carácter parasitario de la publicidad se ponen de manifiesto en estos muros, pero también cierto canibalismo y un mecanismo de autorreproducción.

Sin embargo, la imparable industria del marketing y sus nuevos medios de expresión van convirtiendo a este tipo de publicidad, que tiene sus precedentes en las columnas de anuncios que desde 1840 se encontraban en París y Londres, en un canal anacrónico y reservado a los productos de los circuitos económicos secundarios o alternativos.

La falta de funcionalidad de estos canales de comunicación se debe a su acelerado ritmo de mutación. A lo largo de un solo día estas paredes pueden cambiar de piel completamente varias veces. Los carteles nuevos se pegan de manera indiscriminada sobre los anteriores y ambos son a menudo deteriorados por la lluvia o el sol pero también por las acciones de los transeúntes que, queriendo despegar un cartel para llevarlo a casa, o con intención de boicot a un determinado anuncio o simplemente de manera espontánea, destruyen a trozos estas ventanas creando un paisaje nuevo cada vez.

Un fenómeno estético.

El carácter icónico del cartel en la sociedad de masas es indiscutible. Su presencia real en la iconosfera pública se remonta al siglo XIX y su potencial expresivo ha sido estudiado desde las vanguardias históricas hasta día de hoy de manera incesante y multidisciplinar. También el fenómeno de deterioro de estos y las nuevas imágenes que se exponen en la vía pública fruto de la deconstrucción fue explorado desde el mundo del arte.

En los años 50 en Italia Mimmo Rotella comienza a experimentar pegando y despegando carteles y a llamar a estos experimentos decollages, en oposición al collage de origen cubista. En 1953 ya expone sus decollages en Roma y la crítica habla de él como el “rompecarteles”. Sus obras irán evolucionando desde la abstracción hasta la reflexión sobre símbolos de la cultura popular, lo que ha motivado para muchos la calificación de Rotella como el Warhol italiano. Rotella murió en Milán en 2006 y sus decollages pueden encontrarse en museos como el Guggenheim de NY, el Centre Pompidou en París o el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles.

Más alejado del espíritu del pop pero empleando esta misma técnica encontramos en Portugal a Alexandre Farto que, desde los 90, explota en el espacio público pero también en galerías comerciales, los potenciales del decollage. Su obra supera ya el carácter experimental y teórico de los trabajos de Rotella para ubicarse en un entorno más cercano al arte urbano y a la idea de reciclaje de imágenes y soportes para expresiones puramente estéticas. El resultado es espectacular. En la reciente edición de ARCO 2008, y también en la de 2007, se expusieron algunas de sus obras que, aun montadas sobre una gran pared y rodeadas de trozos de carteles pegados, no reflejaban completamente su verdadera naturaleza al no estar realizadas en el espacio público.

El carácter sintomático y estético de estos espacios urbanos domesticadores de publicidad y soporte de acciones espontáneas hacen, por tanto, de este tema un objeto de estudio fascinante cuyas posibilidades superan a este artículo.

Libia Pérez | 01-03-2008 | Extraido de 3i


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