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enero 6, 2009 / Iñaki Landa

BURNING MAN

Entrevistamos a Jesús Abellán, un sevillano muy majete que ha participado en el Burning Man de 2008, nos lo cuenta aqui…

















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¿Qué te ha llevado a participar en la experiencia del Burning Man?

Digamos que el primer impulso fue el amor. Mi pareja asistió a Burning Man 2007 y según sus palabras, “cambió su vida”, por lo que inmediatamente me convenció para que fuera con ella en 2008. A medida que se iba acercando la fecha, lo que crecía en mi es el ansía por experimentar aventuras y sensaciones que, estaba seguro, no podía siquiera llegar a imaginar. Hoy puedo decir que estaba en lo cierto.

¿Cómo fueron los preparativos? ¿Qué llevabas contigo cuando decidiste entrar en el desierto? ¿Qué indicaciones te dieron?

Los preparativos fueron muchos, más que por que sean necesarios, que lo son y mucho, sino como un método de calmar la ansiedad. El primer lugar al que acudir es a la página oficial del evento, http://www.burningman.com. Allí se puede encontrar una magnífica “guía de supervivencia” con los principales consejos, que van desde el tipo de comida recomendable, las reglas de higiene o la cantidad de agua mínima que debes llevar para asegurar tu supervivencia. Además, desde la misma página se puede acceder a un foro en el que se responderán todas las cuestiones que pueda tener, por muy ridículas que te parezcan. A partir de ahí y, aparte de reservar un coche apropiado con cierta antelación (así como una pareja que se vendría con nosotros para compartir gastos de gasolina) los preparativos verdaderos vinieron los 10 días antes del evento cuando llegué a los EEUU. Un listado somero podría ser: tienda de campaña, martillo,  saco de dormir, bicicleta, protector solar, googles (gafas para las tormentas de arena), gafas de sol, lentes de contacto desechables a diario si las necesitas, nevera, headlamps (luces para la cabeza), muchos lightsticks para por la noche (el desierto es muy oscuro), cuerdas para asegurar el equipo en el coche, ropa de abrigo para por la noche (menos de la que necesité), kit médico de emergencia, cantimplora, papel higiénico, bolsas de basura (la filosofía es “leave no trace”), comida que no se ponga en mal estado con facilidad, bebidas (sobre todo energéticas) y agua, alrededor de 5 litros por día y persona.

¿Sale cara la experiencia, o bien es apta para todos los bolsillos?

La respuesta apropiada es la siguiente: si deseas ser verdaderamente autosuficiente, no es barato. Mi pareja y yo invertimos (no fue un gasto en absoluto) aproximadamente 1.000$, únicamente en Burning Man. El ticket normal cuesta alrededor de 250$, pero se pueden conseguir tickets becados e incluso, como fue nuestro caso, de bajos recursos que salen por 90$. Ahora bien, por ejemplo, es perfectamente posible sobrevivir allí sin llevar absolutamente nada de comida (continuamente van a ofrecerte), puedes conseguir que alguien te lleve ofreciéndole algo de ayuda para gasolina, puedes incluso conseguir un pequeño rincón para dormir en algunos de los grandes campamentos, cuestiones todas que te llevarán a ahorrar mucho dinero. Además, si reúnes un gran grupo, los costes se  reducen, ya que por ejemplo no es lo mismo comprar un martillo entre dos que entre 10, ¿verdad?

¿Cómo se organiza una ciudad de 40.000 personas en el desierto, sin agua, sin electricidad?

Esto es difícil de explicarlo de una manera creíble. Existe un diseño básico de la ciudad hecho por la organización, un semicírculo alrededor de la figura central del que será el “Burning Man”. Ese espacio se divide en calles. Los “meridianos” serían las horas del reloj y los “paralelos” letras del alfabeto representadas a través de algo significativo para la temática, en este año, coches americanos (el tema era el “American dream”). En mi caso, me encontraba en 4:30 con Easel. En cuanto al  tema del agua y la electricidad, eso lo tienes que traer tú si lo deseas. Claro, esto puede llevar a la impresión de que la electricidad será mínima, una tímida radio quizás… Nada más lejos de la realidad. Cuando llegas allí, te das cuenta que mucha  gente invierte una gran cantidad de dinero en este evento, por lo que vas a encontrar múltiples macro discotecas estáticas e incluso móviles con luces por todos lados e incluso lanzallamas. Este apartado es realmente impresionante y necesario presenciarlo para tomar conciencia de lo mismo. Pero en cualquier caso, la conciencia de autosuficiencia está muy difundida y aceptada, forma parte de la magia del asunto.

¿Existe alguna norma? ¿Hay presencia policial?

Para mí quizás fue una de las cosas más sorprendente. Como un amigo me dijo allí, quizás Burning Man sea el único sitio donde puedes juntar a 50.000 americanos por una semana sin que haya una guerra. La primera norma básica que todo el mundo respeta es, valga la redundancia, el respeto. Se puede hacer lo que se desee, pero siempre que no se dañe la sensibilidad o integridad de otra persona. Sin embargo, si algo así ocurriera (desconozco de caso alguno este año), los Rangers de Nevada tienen jurisdicción, por lo que se puede acudir a uno de los puestos de seguridad o a alguna de las patrullas y denunciar el abuso. Por otro lado, como reglas principales, está prohibida la venta de cualquier artículo pero, en especial, de drogas (dejando de lado el hecho de que comprar drogas es estúpido allí, algún buen samaritano te permitirá compartirlas) y alcohol a menores (el año pasado sí hubo un campamento expulsado por este hecho). También existe bastante control el tema videocámaras. Todas las cámaras deben estar registradas y si se pertenece a algún medio gráfico, se deberá solicitar permiso previo a la toma de la imagen.

¿Es el B.M. un acontecimiento sin ánimo de lucro? O bien, ¿existe algún sponsor, patrocinador o marca que se haya introducido en él?

Afortunadamente, sigue siendo un evento virgen. De hecho, cualquier tipo de publicidad está prohibida en el mismo. Esta cuestión llega al extremo de que debe taparse la publicidad en los camiones que hubieran sido alquilados. Por supuesto, el ingenio florece en estos casos y la publicidad en dichos camiones suele terminar transformada en grandes obras de arte usando simplemente un poco de adhesivo y pintura (lavable espero).

¿Cómo es un día en el Burning Man?

Se puede decir que Burning Man tiene dos partes claramente diferenciadas, el día y la noche. Durante el tiempo que el sol está castigando, es el momento ideal de pasear y admirar las obras de arte pero, sobre todo, de convertirte en obra de arte. Durante la mañana y tarde encontrarás múltiples actividades de toda clase en los miles de campamentos temáticos en los que se divide la ciudad. Estas actividades pueden ir desde recibir un masaje, clases de yoga, o servir de figurante en algún tipo de representación. La variedad es impresionante. Muchas de ellas aparecen recogidas en un pequeño libro que te daban al entrar, pero la otra opción era deambular (preferiblemente en bicicleta…) y unirte a cualquiera actividad espontánea. Por la noche, Burning Man se reinventa. Todo el mundo se prepara con ropas de abrigo e iluminación por todo tu cuerpo y bicicleta. Aquí también hay eventos prefijados, pero más centrados en la fiesta. Esta parte es difícilmente describible con palabras. Estás en medio del desierto totalmente aislado del mundo, correcto, sin embargo, mires a donde mires verás extrañas luces y explosiones de todo tipo, medusas gigantes que se mueven al ritmo de su música, impresionantes esculturas con corazón de fuego, elefantes caminando al más puro estilo Dalí con los que iniciar una danza de apareamiento… Lo dicho, casi imposible de explicar.

¿Qué ha sido lo más impactante que has visto o que has vivido? ¿Alguna anécdota reseñable?

Sinceramente, señalar un único momento sería injusto. Sí, efectivamente esta es una buena excusa para bordear la pregunta. Sin embargo, en un esfuerzo me voy a quedar con dos cosas: Por un lado, puedo decir sin equivocarme que en este festival he recibido algunos de los abrazos más intensos y sinceros de mi vida, ya fueran de amigos o desconocidos. De hecho, recuerdo un día en el que paseaba por la zona de desierto abierto. Pasé junto a 4 personas que estaban bajo un pequeño toldo comiendo queso y fresas. Me saludaron y me invitaron a acompañarles. Os aseguro que, con más de 40ºC, comer fresas, queso y vino en pleno desierto es espectacular, pero aun más fueron los abrazos cuando me despedí de ellos. Eso se quedará conmigo para siempre. En segundo lugar, me quedo con lo que ocurrió la noche que la que se “quemaba al hombre”, es decir, la noche en la que se quema la gran efigie que se encuentra en el centro de la ciudad. Esa noche es muy especial y mágica. Al quemarse, danzas alrededor del fuego y mientras te quema sientes que estas renaciendo, ya estás listo para un año más. Tras ese momento, esa noche, nada de lo que ocurra puede ser malo. De hecho, mientras caminaba con mi pareja por la zona de desierto abierto, junto a la gran discoteca-medusa, bajo un cielo plagado de estrellas como sólo es posible ver lejos muy lejos de la civilización, decidí que jamás encontraría un momento más mágico, así que puse mi rodilla en el suelo y con un anillo de luz le propuse a mi novia que se casara conmigo… Junio 2009 la boda, Burning Man 09 la “otra boda”

¿Qué papel juegan el arte y los artistas? ¿Es el arte la respuesta visible del planteamiento temático de cada edición o más bien es la propia esencia del encuentro y la raíz del B.M.?

El arte lo impregna todo. Si bien es cierto que, en su origen, Burning Man comenzó como una rave junto a la playa en California, esa fase está más que superada y ahora el protagonista máximo es el arte en todas las posibles manifestaciones que puedas imaginar. Sin embargo, el hecho de que el arte sea la propia raíz del evento, no significa que no pueda reinventarse cada año. En cada edición se elige una temática distinta. En este 2008, el tema era “The American Dream”. He de confesar que al principio la idea asustaba un poco, 50.000 yanquis dando muestras de su patriotismo exacerbado. Sin embargo, estaba muy equivocado. Cierto es que se encontraban muestras de orgullo, en B.M. cabe todo, pero sobre todo lo que vi fue mucho arte denuncia partiendo de la idea de ese supuesto sueño sólo apto para unos pocos elegidos. Como nota graciosa, nos tenía bastante desconcertada una representación bastante grande de la Torre Eiffel que había por allí… ¿Francia?, ¿American Dream?…nada parecía concordar. Sin embargo, el último día lo comprendimos. Tras la quema del “hombre”, la representación de la Torre también fue quemada…en fin, digamos que lo francés, más allá de las patatas fritas y las tostadas no es demasiado querido por el nuevo mundo…

¿Qué podemos aprender de una experiencia como está? ¿Es posible exportar esta independencia organizativa a nuestras ciudades, a nuestros espacios de ocio controlados?

De esta experiencia se puede aprender todo aquello que se esté dispuesto a tomar. Bajando al terreno práctico, a mi particularmente me ha revitalizado mi fe en la raza humana. Sé que parece algo estereotipado y nada práctico para decir, pero es así. ¿Nunca has caminado por una ciudad durante un día completo, te has cruzados con cientos, miles de personas y te has sentido completamente sólo?, ¿alguna vez has intentado iniciar una conversación con un desconocido o desconocida y te han mirado como un bicho raro, se han sentido incómodos o, lo que es peor, se han pensado que eras una especie de loco acosador? Si alguna vez lo has sentido, si alguna vez has deseado que fuera posible iniciar conversaciones con desconocidos en cualquier momento para nunca sentirte sólo, este es tu sitio.

¿Es posible traer la experiencia a un espacio de ocio controlado?

Lo dudo mucho. Como dije, la idea de este festival comenzó junto a la playa, sin embargo, los organizadores vieron que estaban “demasiado cerca de la civilización”. Por ello, para poder expresarme de manera absolutamente libre, decidieron adentrarse en el corazón del desierto, allí donde no se es molestado ni se molesta a nadie. Sin embargo, no hay razón para la desesperanza. Existen versiones regionales de B.M. a lo largo del mundo que, a pequeña escala tratan de exportar ese mismo espíritu. En nuestro caso, nos podemos sentir afortunados, ya que en el desierto de los Monegros, entre Zaragoza y Lleida, se celebra el festival Going Nowhere cada julio, el cual es uno de los “Burn Events” en el mundo. Para más información podéis visitar su página web, no está tan elaborada como la oficial de B.M., pero os dará una idea: goingnowhere.org

Luther Blisset

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2 comentarios

Dejar un comentario
  1. Eva / Ago 13 2009 10:50 am

    Genial la entrevista! Podrías pasarme el mail de Jesus, este año voy a Burning man y estaría bien que me diera algún consejillo! Gracias!

  2. yoseba / Mar 12 2010 12:23 am

    que envidia de verdad( envidia sana por supuesto ) estoy planeando ir al burning man 2010 pero es mucho dinero aunque por lo que veo vale la pena no?

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